Red de gas natural, bajo fuego en Medio Oriente

 

 

Los ataques a instalaciones clave de gas natural en Medio Oriente están reconfigurando el mapa energético global en tiempo real, en una ofensiva sobre nodos donde se produce, procesa y transporta la energía que sostiene a economías enteras, y cuyos efectos ya se reflejan en precios, rutas y expectativas de suministro, advierten expertos.

 

El golpe más sensible ocurre en South Pars, el mayor campo de gas del mundo. Este yacimiento compartido con Qatar concentra cerca del 20% de las reservas globales de gas natural y, del lado iraní, sostiene una capacidad superior a 700 millones de metros cúbicos diarios. El ataque no se dirige necesariamente a los pozos; apunta, en cambio, a la infraestructura que hace viable el flujo del hidrocarburo.

 

Adrián Calcáneo, vicepresidente de Energy & Feedstocks de OPIS, advierte que ahí radica el verdadero riesgo. La producción puede existir, pero sin infraestructura funcional, el gas no llega al mercado. 

 

“La reconstrucción de estas instalaciones no es inmediata. Puede tomar meses o años, generando cuellos de botella que presionan contratos y precios a escala global”, advierte.

 

La tensión se amplifica en North Field, la otra mitad del mismo yacimiento. Qatar ha construido su liderazgo global de LNG sobre este activo. Hoy exporta más de 77 millones de toneladas anuales, con planes de expansión por encima de 110 millones de toneladas por año (MTPA). Toda esta capacidad converge en Ras Laffan Industrial City, donde operan trenes de licuefacción y redes de exportación hacia Asia y Europa. 

 

Fuerza mayor

 

Por otro lado, la compañía estatal QatarEnergy declaró recientemente causas de fuerza mayor en algunos de sus contratos de suministro de LNG a largo plazo, lo que le impedirá cumplir sus obligaciones contractuales con clientes como Italia, Bélgica, Corea del Sur y China.

 

Saad al-Kaabi, director de la empresa afirmó que un ataque iraní contra la planta de gas de Ras Laffan, en Qatar, destruyó alrededor del 17% de la capacidad de exportación de LNG del país, lo que implica una pérdida estimada de 20 mil millones de dólares en ingresos anuales y pone en peligro los suministros a Europa y Asia.

 

A pesar de los daños extensos y los grandes incendios en Ras Laffan, no se reportaron víctimas y los equipos de emergencia se movieron rápidamente para contener la situación.

 

“Contamos con países cuya dependencia del gas natural de esa región es total; por ello, veremos incrementos tanto en bienes de consumo básico como de lujo, derivados del alza de precios que ha provocado la guerra”, afirma Lyndsay Garnica, experta en grandes riesgos de Aeromarítima.

 

Otro riesgo se materializa en el Estrecho de Ormuz, el punto más sensible del comercio energético mundial. Por ahí transita cerca del 20% del petróleo global y entre 20% y 25% del LNG. Más de 100 buques energéticos cruzan diariamente este corredor.

 

“El cierre de Ormuz es un cierre simbólico, porque no hay vallas propiamente que impidan el paso, pero las restricciones a la navegación marítima, y las condiciones de inestabilidad por la guerra están afectando el flujo de los barcos que transportan mercancía, entre ellas el gas natural licuado”, explica Garnica.

 

En el Mediterráneo oriental, la presión se replica sobre infraestructura más acotada, pero igualmente estratégica. Las plataformas de Leviathan y Tamar, han registrado cierres temporales por razones de seguridad. Aunque Israel no es un actor dominante a escala global, su gas es clave para el equilibrio regional; de estas plataformas dependen flujos hacia Egipto y Jordania.

 

El vínculo impacta la operatividad de las terminales Idku y Damietta, con capacidades de 7.2 y 5 MTPA, respectivamente. La dependencia egipcia del gas israelí es tal que, ante paros en la producción, el país se ve obligado a suspender exportaciones o incluso a importar flujos para consumo interno. El déficit de LNG resultante en la cuenca del Mediterráneo tensa el suministro hacia Europa, agravando la vulnerabilidad energética durante el invierno.

 

Para Lindsay Garnica, el encarecimiento de energéticos como el gas natural, derivado del conflicto bélico, impactará directamente tanto a poblaciones en países de escasos recursos como a naciones desarrolladas; una presión económica que, en última instancia, detona descontentos sociales.

 

“Es algo que está pasando en todos lados. Noruega, por ejemplo, hace años tenía tarifas eléctricas muy bajas y ahora se han encarecido bastante, lo que está generando una ola de inconformidad que no se veía en décadas, y eso es lo que vamos a ver en este escenario”, concluye.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

LNG México
Somos una firma de consultoría y capacitación estratégica dedicada a potenciar el capital intelectual del Sector Energía.
Síguenos en Redes Sociales
LNG México
Somos una firma de consultoría y capacitación estratégica dedicada a potenciar el capital intelectual del Sector Energía.
Síguenos en Redes Sociales

Copyright by LNG México. Todos los derechos reservados.

Copyright by LNG México. Todos los derechos reservados.